LA NUTRICION Y SU IMPORTANCIA PARA LA SALUD

Antes de comenzar a descubrir la importancia de la nutrición, es importante dejar clara la diferencia entre Nutrición y Alimentación.

Se puede definir como nutrición al conjunto de procesos que se encargan de la obtención (alimentación), asimilación (digestión), metabolización de los nutrientes de los alimentos en el organismo y su excreción. Una buena alimentación es el proceso por el cual preparamos e ingerimos una variedad de alimentos que nuestro cuerpo necesita para la vida diaria, el primer tiempo de la nutrición.

Podemos decir que, aunque ambos procesos se encuentran ligados de manera estrecha, cada uno cuenta con sus propias características y cualidades. Mientras que una buena alimentación consta de un proceso voluntario, la nutrición es todo lo contrario, los alimentos ingeridos son transformados por el cuerpo de manera involuntaria.

Como se mencionó anteriormente, la nutrición se encuentra ligada estrechamente a una buena alimentación, sin embargo, esta cuenta con sus propios objetivos y metas que la hacen la parte más importante de una vida saludable. ¿Cuál es la importancia de la nutrición en la salud?

Promover la salud. El principal objetivo de la nutrición siempre será el conseguir una salud óptima y un bienestar constante.

Prevenir o controlar el desarrollo de patologías o enfermedades. El otro gran objetivo de la nutrición es el de evitar la aparición de ciertas enfermedades ocasionadas por una mala alimentación. Estas patologías pueden ir desde el sobrepeso y la obesidad, hasta diabetes o el cáncer de colon.

Tener un mejor rendimiento. Gracias a una buena nutrición, el cerebro humano tiene la capacidad de funcionar de manera óptima. Tener una buena alimentación no solo te ayudará a contar con una buena salud, sino también a tener ideas productivas y un mejor rendimiento mental y físico.

Mejorar tu estado de ánimo. De acuerdo con diversos estudios, una buena alimentación tiene el poder de ayudar en el estado anímico de una persona. Comer de manera responsable permite tener una buena salud mental y emocional en todo momento.


LA IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACION EN LA NUTRICION

La importancia de una buena alimentación radica en cumplir las necesidades nutricionales que requiere el cuerpo. Para que una persona pueda realizar sus actividades diarias, es necesario que cuente con una serie de alimentos específicos que le ayudarán a: combatir enfermedades e infecciones, evitar el sobrepeso u obesidad y fortalecer el cuerpo.

Una buena alimentación va más allá de consumir alimentos “sanos” en todo momento, se debe reunir diversas características a la hora de alimentarse. La importancia de una dieta saludable no es solo cubrir los requerimientos nutricionales, le tenemos que sumar una selección adecuada de alimentos.

Contar con alimentos variados. Una dieta saludable no solo debe incluir frutas y hortalizas, también debe contar todos los grupos de alimentos restantes: cereales, legumbres, carnes, lácteos, grasas y aceites. Esto con el fin de obtener los nutrientes necesarios.

Consumir las cantidades necesarias de energía. El consumo diario de alimentos sanos también debe medirse. Esto quiere decir que debes alimentarte con prudencia y no aportar cantidades excesivas de ningún componente particular.

Adecuarse a las necesidades de cada persona. Sin importar que seas un atleta de alto rendimiento o un trabajador de oficina que camina a casa, cada persona debe tener una dieta de acuerdo a sus necesidades. Tener en cuenta factores como la edad, el sexo, la actividad diaria, la constitución corporal y enfermedades (si las tuviera) es necesario para determinar la mejor forma de alimentarse.


ENFERMEDADES RELACIONADAS CON LA MALA NUTRICION

A pesar de que la nutrición tiene como objetivo evitar el desarrollo de enfermedades, existen diversas afecciones o patologías relacionadas con una mala nutrición.

Diabetes. Esta enfermedad aparece cuando los niveles de azúcar o glucosa en la sangre se encuentran por encima de lo normal. Debido a esto, se pueden ver afectados varios órganos como el riñón, el corazón, el sistema nervioso central y los ojos.

Obesidad y sobrepeso. La obesidad y el sobrepeso son las afecciones más comunes ocasionadas por una mala alimentación. Esto tiene lugar cuando se ingieren alimentos que aportan más energía de la necesaria, lo que provoca una acumulación y posterior aumento de peso.

Hipertensión. Un alto consumo de sal y el sedentarismo son los principales factores que inciden en la hipertensión.

Diversos tipos de cáncer. Aunque pueda sonar exagerado, lo cierto es que una mala alimentación puede ser un riesgo de cáncer. Una dieta rica en grasas, carnes rojas, embutidos y alcohol, es la receta perfecta para desarrollar un cáncer de hígado, de colon o de estómago.


CONSEJOS PARA MANTENER UNA NUTRICION SALUDABLE

Incluí alimentos de todos los grupos. Una de las reglas de oro para adoptar una buena alimentación es ingerir nutrientes de acuerdo a tus necesidades y condiciones. Procura consumir cuatro comidas principales al día y considerar dos colaciones, siempre incluyendo todos los grupos de alimentos.

Toma suficiente agua. Del 50% al 70% del peso corporal es agua, por lo que es sumamente importante consumirla en las cantidades necesarias. Te recomendamos consumir de 2 a 3 litros de agua diariamente, teniendo en cuenta las variaciones y las necesidades de tu cuerpo.

No abuses de las grasas animales. Las grasas animales, a excepción del pescado, aumentan el riesgo de padecer enfermedades del corazón y obesidad, por esto es recomendable disminuir la ingesta de estas y optar por aceites como el girasol, la oliva o el maíz, siempre en crudo.

Establece tus horarios de comida. Iniciar una dieta balanceada implica responsabilidad y compromiso con tu alimentación. Esto significa que tendrás que establecer horarios específicos para comer y no saltarlos por ninguna razón.

Reducí el consumo de azúcares y sal. La reducción de la sal y el azúcar no solo te ayudará a controlar tu presión arterial y evitar otras enfermedades afines, sino que también te impulsará a probar nuevos alimentos y a salir de tu rutina.


HABITOS SALUDABLES PARA CUIDAR EL CEREBRO

El estilo de vida que llevamos, puede provocar un desgaste físico, mental y emocional significativo, llevando al deterioro del cerebro. Podemos ver diariamente una inmensa cantidad de personas, que llevan el cuerpo al límite, sin saber sus repercusiones en la salud. El estrés, el cansancio y los malos hábitos provocan un deterioro cerebral, dado que se va perdiendo plasticidad cerebral por lo que le cuesta pasar de una actividad a otra.

A modo de ejemplo, más de un 80% de los casos de ictus (ACV), o más del 30% de los casos de Alzheimer, se podrían evitar si prescindiésemos de realizar prácticas perjudiciales para nuestro cerebro y si lleváramos a cabo hábitos cerebro-saludables.

Envejecer y mantener la mente activa y sana es posible. El secreto es aprender a cuidarse de manera correcta.  Llevar una vida saludable, evitar los malos hábitos y el sedentarismo son factores claves para un envejecimiento saludable y, por lo tanto, para reducir el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer


CONSEJOS PARA UN CEREBRO SANO

• Realizar actividades que estimulen la actividad cerebral y te mantengan mentalmente activo. Como leer, escribir, memorizar números de teléfono, juegos de mesa, completar crucigramas, etc.

• Potenciar las relaciones sociales y afectivas, evitando la incomunicación, el aislamiento social y el estrés.

• Ejercitar algún tipo de actividad física de forma regular. Bien sea mediante la práctica de un deporte o realizando caminatas diarias de al menos 30 minutos.

• Llevar una alimentación balanceada es clave. Hay estudios que indican que personas que llevan una dieta a base de frutas, vegetales, pescado, nueces, grasas insaturadas y proteínas de calidad son menos propensas a desarrollar deterioro cognitivo o demencia.

• Llevar hábitos de vida saludables sin consumo de alcohol, tabaco y drogas, y dormir 8 horas diarias.

• Controlar la hipertensión, dado que es el principal factor de riesgo de enfermedades cerebrovasculares como el ictus (ACV).

• Mejorar los niveles de azúcar en la sangre: la diabetes es un factor de riesgo importante para el desarrollo de demencia. Hacer ejercicio, mantener una dieta sana y un peso adecuado son claves tanto para la prevención como para el control de la diabetes.

• Mejorar los niveles de colesterol: los niveles elevados de colesterol LDL, conocido como colesterol malo, son un factor de riesgo para desarrollar demencia. Dieta sana, ejercicio, control de peso y no fumar ayudarán a lograr esta meta.

• Cultivar la inteligencia emocional: Las personas con ansiedad, depresión, problemas para dormir o mentalmente y físicamente agotadas están propensas a tener resultados menos favorables en exámenes de habilidades mentales.

• Proteger el cerebro contra las agresiones físicas del exterior mediante la utilización sistemática del cinturón de seguridad en los vehículos y del casco cuando se viaja en moto.