HABITOS SALUDABLES DESDE LA INFANCIA Y PARA TODA LA VIDA

Hoy en día, la salud no se considera simplemente como ausencia de enfermedad. Se entiende que una persona sana es aquella que goza de un bienestar general, tanto físico como psíquico o social, y es precisamente en la infancia donde se van modelando las conductas que dañan o benefician la salud, concepto que actualmente se conoce como “Estilo de Vida Saludable”.

Educar a los niños y niñas en Hábitos Saludables desde temprana edad, es la medida preventiva más eficaz para mejorar la condición de salud a lo largo de toda la vida. Desarrollar en ellos hábitos sanos, que los valoren como aspectos básicos de la calidad de vida y que rechacen las pautas de comportamiento que impidan la adquisición de un bienestar físico y mental, ayudará a lograr cumplir el objetivo de “vivir más, vivir mejor”. Esto ayudara a evitar enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, obesidad, niveles elevados de colesterol, sedentarismo, hábito de fumar y beber alcohol.

Varios factores de riesgo podrán ser modificados, si se incorpora en la educación de los niños y niñas no sólo aspectos sanitarios, sino también sociales, culturales y económicos, para alcanzar un “estilo de vida saludable”, incluyendo la promoción de hábitos saludables como el tipo de alimentación, el patrón de conducta personal y comportamiento (horas de televisión, videojuegos), hábitos (tabaco, alcohol), estilos de vida (actividad física, sedentarismo), la estructura social, y factores ecoambientales.

La infancia, es un buen momento para que nuestros hijos incorporen nuevos hábitos saludables en su día a día, e incluso enseñarles a participar en las tareas de casa y en su higiene dental, siempre adaptándonos a sus edades. Y lo mejor de todo es que resulta muy beneficioso para su autonomía, su descanso y otros aspectos de su salud.


Algunos de los hábitos saludables que se pueden incorporar en casa son:

Mantener limpios y sanos los dientes. La higiene bucodental debe comenzar desde el nacimiento con la limpieza de las encías. De esta manera, se previenen las caries en los dientes de leche, así como otros problemas a largo plazo en la dentadura.

Crear rutinas en la infancia. El hecho de fijar ciertos horarios para comer, jugar, estudiar y dormir puede ser muy beneficioso tanto para los niños como para los adultos. Esto no solo ayuda a mantener una planificación en casa, sino que también proporciona una cierta autonomía a los menores.

Hacer actividad física. El ejercicio es un pilar muy importante para la salud infantil y adulta. Por eso, siempre que sea posible, se debe reservar un hueco del día para activar.

Mejorar el descanso. Es fundamental que los niños duerman bien para que la falta de reposo no interfiera en su rendimiento. Los padres pueden ayudar a conciliar el sueño fijando ciertos hábitos y rutinas antes de ir a la cama. Es muy sencillo de aplicar y toda la familia se beneficiará de ello. ¡Anótalo!


Para introducir nuevos valores y que niños y niñas adquieran hábitos saludables es conveniente que los padres sirvan de modelo. Ha sido demostrado que los niños presentan una mayor predisposición a consumir alimentos saludables y a llevar una vida activa si tienen el ejemplo de sus padres y de otros miembros de la familia.

Si la familia practica hábitos saludables es mucho más fácil que niños y niñas lo adquieran, sus efectos se prolongarán a lo largo de toda la vida.