El verano es la estación del año en la que más cambios se
expone nuestro cuerpo. El calor, la exposición al sol, los cambios en la
alimentación, los planes que perturban la rutina… todo esto puede hacer que la
salud se resienta. A continuación, te dejamos estos consejos para poder
disfrutarlo.
CONSEJOS PARA LA EXPOSICION AL SOL
Siempre queremos estar bronceados en el verano, no olvides
que la piel tiene memoria y que las malas prácticas a la hora de exponerte al
sol pueden tener consecuencias, por eso recorda:
• Evita la exposición solar en las horas centrales del día. No olvides que una exposición prolongada al sol puede provocarte un golpe de calor.
• Aplícate protección solar 30 minutos antes de que te vaya a dar el sol, repetí la acción con frecuencia, sobre todo si te metes al agua. Aunque esté nublado tenes que proteger la piel, no ver el sol hace olvidar el peligro.
• Hay medicamentos que pueden provocar reacciones alérgicas, si estás siguiendo un tratamiento y queres tomar sol, consulta con tu médico sobre cómo hacerlo (protectores gástricos, antiinflamatorios, algunas benzodiacepinas, antihipertensivos, antiacné, antihistamínicos, algunos anticonceptivos orales entre otros).
• Recorda que niños y niñas menores de 6 meses no deben exponerse al sol, protégelos con camiseta y gorra, estar muy atentos a la lactancia y la hidratación de la madre.
• Las personas mayores tienen una mayor facilidad para deshidratarse, por eso es importante que permanezcan en zonas frescas.
• Bebe agua de forma abundante y no la sustituyas por bebidas azucaradas, alcohólicas o con cafeína, contribuyen a la deshidratación.
No olvides que lo perjudicial para la salud es el exceso y
no la exposición al sol, sé responsable.
CONSEJOS ALIMENTARIOS EN VERANO
Los cambios en las rutinas durante el verano provocan
inevitablemente cambios en la alimentación. Por eso es importante que no
olvides seguir algunas pautas que te ayudarán a mantenerte saludable durante este
periodo:
• El agua es fundamental, durante el verano el cuerpo se deshidrata con mayor facilidad, por lo que beber agua de forma constate es importante.
• Intenta mantener tus horarios, realizar como mínimo 5 comidas diarias es fundamental para no perder la rutina.
• Evita panificados, bebidas azucaradas y alimentos procesados no aportan nutrientes y pueden causarte perjuicio.
• Evita picotear entre horas, por lo general se intentan llenar espacios de tiempo en los que no hay actividad comiendo. Busca actividades saludables con las que llenar esos momentos. Andar en bici, pasear o nadar pueden ser buenas opciones.
• Las frutas son imprescindibles, intentá comer al menos 3 unidades diarias. Además de ayudarte a mantenerte hidratado aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.
• La cadena de frío es importante, tene cuidado con el calor cuando haces las compras o sacas los alimentos de la heladera, es fundamental que conserven una temperatura óptima.
La alimentación es muy importante en cualquier época, pero
en verano debes tener una mayor vigilancia para personas adultas mayores como
para los más “peques”.
Todos tenemos una tendencia a
asociar la llegada de un nuevo año con la oportunidad de hacer borrón y cuenta
nueva, es una época para mirar hacia adelante, esperando lo mejor de los meses
que están por venir. Para algunos, eso puede significar el comienzo de un
programa de entrenamiento físico o comer bien. Para otros, puede significar
asumir un compromiso para pasar más tiempo con la familia y amigos.
Mientras nos preparamos para
darle la bienvenida al año nuevo y más allá del plan que tengas para el 2024,
te dejamos algunos consejos para que puedas vivirlo al máximo y de una manera
sana.
Hacer más ejercicio. Encontra
algo que te guste hacer, si te gusta bailar, toma clases de Zumba, a las que
puedas asistir varias veces por semana. Si te gusta andar en bicicleta, busca
un sendero local. Por otra parte, si no te gusta correr, no te obligues, probablemente
encontrarás excusas para no hacerlo.
Alimentarse mejor. Evita
las dietas de moda, las tendencias alimentarias y las soluciones rápidas. Con
estas dietas, por lo general, se pierde peso rápidamente, pero después se
recupera el peso con la misma velocidad. La mejor manera de optimizar tu dieta
y perder peso es comenzar poco a poco y hacer un cambio significativo a la vez.
Por ejemplo, podes no tomar bebidas azucaradas como jugo o gaseosas, en lugar
de eso, bebe más agua.
Dejar de fumar. El
humo del tabaco contiene muchos productos químicos que son perjudiciales, tanto
para los fumadores como para los no fumadores, inhalar el humo del tabaco,
aunque sea en pequeñas cantidades, puede ser perjudicial. Muchos fumadores no
saben por dónde comenzar el camino para dejar de fumar, no hay una manera
correcta de comenzar, pero prepararse y saber qué esperar puede facilitar las
cosas.
Dormir lo adecuado. Es
importante dormir lo suficiente, el sueño ayuda a mantener la mente y el cuerpo
saludables. La mejor manera de alcanzar el objetivo de dormir más es comenzar
lentamente, intenta acostarte a la misma hora todas las noches, asegúrate de
apagar todos los dispositivos electrónicos, la luz de fondo de las pantallas de
teléfonos y tabletas inhibe el sueño, la luz le indica al cerebro que es hora
de despertar. Un adulto necesita entre 7 a 9 horas de sueño, si eso se
convierte en tu objetivo, lo lograrás.
Hacer los controles médicos
regularmente. Toma un papel activo en el cuidado de tu salud
este año, todas las personas deben ver al médico al menos una vez al año para
hacerse un examen físico y de laboratorio. En este encuentro, podes hablar con tu
médico sobre tus necesidades según sexo, edad y antecedentes familiares, puede
incluir vacunas, mamografías o detección de lípidos, por ejemplo. ¡Piensa en tu
salud como un regalo para vos mismo!
Teniendo en cuenta que todos tenemos
diferentes cuerpos, mentes y situaciones de vida, y que cada uno de nosotros
tiene un conjunto de necesidades de salud, hace de este año nuevo una
oportunidad para estar más saludable, busca «Tu versión saludable» que
es única e irrepetible.
El último mes del año tiene, además de las celebraciones de
Navidad y Año Nuevo, despedidas y eventos que generalmente nos llevan a los
excesos en la ingesta de alimentos y bebidas. El consumo en justa medida de
alimentos frescos, naturales y acordes a la época del año del país, son las
claves para la conformación de la mesa familiar.
Si bien en general se suele tomar a las fiestas como
ocasiones especiales en las que quedan de lado los cuidados, se recomienda
disfrutar saludablemente de las comidas festivas evitando caer en excesos.
Mantener un estilo de vida saludable en esta fecha puede resultar una tarea complicada, durante las fiestas todo gira en torno a la mesa, y sí está permitido disfrutar de la comida, pero se puede hacer de forma saludable. Para lograrlo tené en cuenta los siguientes consejos:
• Elegí alimentos y preparaciones sencillos y frescos.
• Utiliza vegetales y frutas de todo tipo y color como parte de las comidas y postres.
• Prioriza la variedad y calidad por sobre la abundancia: evitar los platos con exceso de sal, azúcar, grasas y calorías.
• Reemplaza la sal por condimentos.
• Modera el consumo de frutos secos y desecados (pasas de uva, nueces, almendras, pistachos, avellanas, maní).
• Modera el consumo de bebidas azucaradas y alcohólicas.
• Toma abundante líquido, sobre todo agua.
• Evitar el exceso en el consumo de alcohol.
• Comé despacio.
Los días anteriores y posteriores a las fiestas continuar
realizando las 4 comidas y colaciones, el consumo de agua segura y la práctica
ejercicio.
Es importante destacar que aquellas personas con patologías
como hipertensión, diabetes, enfermedades digestivas, renales o
cardiovasculares deben extremar los cuidados en estas ocasiones, ya que se
suele preparar y consumir comidas altamente calóricas, con exceso de sal,
azúcar y grasas. También se sugiere continuar los controles periódicos de
tensión arterial, glucemia y cualquier síntoma asociado a estas patologías.
Por otro lado, en estas fechas es común que puedan surgir intoxicaciones y malestares digestivos producto de malas condiciones de preparación, almacenamiento y consumo de las comidas. Esto se ve influenciados por las altas temperaturas, el traslado y las características de las comidas típicas. Las ETA (Enfermedades Trasmitidas por Alimentos) son intoxicaciones o infecciones provocadas por el consumo de agua o alimentos contaminados con microorganismos o parásitos, o bien por las sustancias tóxicas que estos producen; y constituyen un importante problema de salud. Para evitarlas, considerar las siguientes sugerencias:
• Separar los alimentos crudos de los cocidos.
• Cocinar completamente los alimentos, especialmente carnes, pollos, huevos y pescados.
• Mantener los alimentos refrigerados y retirarlos del frío inmediatamente antes de consumirlos.
• Utilizar agua segura para el consumo y la preparación de comidas.
• Comprobar la integridad de los envases que adquieren.
• Antes de comprar un alimento, controlar que su envase posea fecha de vencimiento y número de registro.
• Las carnes o aves rellenas deben colocarse en refrigeración o en un horno precalentado inmediatamente después de prepararse.
• Al trasladar alimentos mantener la cadena de frío, especialmente en aquellas comidas preparadas con mayonesa y cremas.
• Si se trasladan alimentos en vehículos, evitar colocarlos en zonas calientes (por ejemplo, cerca del motor del auto o al sol).
• No olvidar la higiene de manos y utensilios antes y después de manipular alimentos.
Finalmente te aconsejamos SE REALISTA, no intentes hacer
dieta durante las fiestas. Tratar de seguir una dieta durante las fiestas es
difícil porque estamos rodeados de comida muy tentadora, así que sea realista y
no empiece a hacer una dieta en esta temporada. En cambio, seguí las pautas
anteriores para sumar hábitos saludables y disfrutar. FELIZ NAVIDAD¡!!!!!!!
Llegan los días de calor y cambia nuestra forma de comer, desde
Punto Saludable te queremos contar cómo influye el calor en nuestra nutrición y
qué cosas debemos prestar atención para sentirnos bien. A continuación,
respondemos unas preguntas para sacarnos todas las dudas.
¿Nos alimentamos distinto en verano o en
invierno? ¿Por qué?
Si, nos alimentamos diferente. En verano generalmente
elegimos alimentos y comidas más frescas y ligeras y en invierno optamos por
comidas más calóricas y calientes. Esto tiene relación con varios factores como
por supuesto la temperatura, el relax de las vacaciones, el día que es más
largo, etc.
Los días de calor, ¿Que alimentos no deberían
faltarnos? ¿Con qué frecuencia deberíamos consumirlos?
En días de calor necesitamos alimentos frescos como frutas
y verduras en todas sus formas, e intentando encontrar variedad a la hora de
elegir, a diario. Incluir vegetales en las 2 comidas principales e incluir
entre 2 a 3 frutas es lo ideal ya que, no solo nos aportan fibras, vitaminas y
minerales, también nos aportan agua.
¿Por qué a muchas personas se les baja la
presión los días de calor? ¿Qué alimentos o bebidas nos ayudan a evitar esta
situación?
La temperatura y la presión ambiente juegan un rol
fundamental y si a eso le sumamos, falta de líquidos y una alimentación
deficiente, podes sentir síntomas de fatiga. Esto se potencia si hay una
predisposición de la persona a sufrir un descenso de presión. Mantenerse
hidratado y tener una alimentación variada, suficiente y fresca, puede evitar
estos síntomas.
¿Cómo y por qué debemos tener una buena
hidratación?
Si hablamos genéricamente podemos decir que como mínimo
debemos consumir entre 2 a 3 litros de agua diarios, aunque esa recomendación
es muy general ya que depende de factores como, cuán expuesto estés al calor,
la edad, la tasa de sudoración que presente una persona, etc.
¿Cómo nos damos cuenta de que estamos
hidratados?
Una manera casera de darnos cuenta es observando el color
de la orina, la cual debe ser clara, de un ligero color amarillo. La
deshidratación puede generar síntomas como dolor de cabeza, confusión, mareos,
agotamiento pronunciado, etc., lo cual, según al grado que lleguemos, puede ser
reversible en unos minutos u horas, podemos necesitar bebidas especiales e
incluso llegar a necesitar intervención hospitalaria para poder revertirlo.
¿Hay edades que sufren más que otras la
deshidratación y los golpes de calor?
En cuanto a las edades, los adultos mayores encabezan la
lista de personas con mayor riesgo de deshidratación, ofrecerles líquidos
constantemente y alimentos frescos es de suma importancia.
Cuando consumimos jugos naturales o
artificiales, gaseosas, bebidas alcohólicas, lácteos o infusiones ¿También nos
estamos hidratando?
La hidratación debe ser con agua, luego podemos pensar que
las demás bebidas naturales como jugos de frutas e infusiones ayudan, no son recomendables
con jugos artificiales o gaseosas.
¿Qué pasa con la comida rápida/procesada y con
los helados?
El verano, si bien como ya lo hemos mencionado, invita a
las comidas frescas y ligeras, también lo hace a comidas rápidas, helados,
snacks y otros alimentos poco saludables, el hecho de evitar estar mucho tiempo
en la cocina y resolver la comida en minutos nos puede llevar a una seguidilla
de comidas al paso con poca calidad nutritiva y alta en calorías. No vamos a
demonizar alimentos ni prohibirlos, pero sí proponer ideas igual de rápidas,
pero más nutritivas. Hay que ponerle un poco de ganas nada más.
En verano, queremos descansar, por lo que a
veces dejamos de hacer actividad física. ¿Esto nos afecta en cuanto a
nutrición?
El sueño (cantidad de horas y calidad) y la actividad
física cumplen un rol fundamental en cuanto a un estilo de vida saludable.
Claro que las 2 cosas en verano se pueden ver afectadas por el clima, los
diferentes horarios, etc.
En cuanto a la actividad física, podemos adaptarla, bajar
la intensidad, optar por algo al aire libre sin tomarnos vacaciones de ella ya
que debemos intentar que esto sea parte de nuestra rutina, dejar de verlo como
una obligación para entender que es una necesidad y un aporte beneficioso para
nuestra salud que no tiene reemplazo con ningún otro factor.
El verano es una época maravillosa para disfrutar de la
vida, pero no debemos descuidar nuestra salud en el proceso. Adoptar hábitos de
alimentación saludable, como los que te hemos comentado, nos permitirá
disfrutar al máximo de esta temporada mientras cuidamos de nuestro bienestar
general. Recordar que pequeños cambios pueden marcar la diferencia, así que
¡Anímate a incorporar estos hábitos saludables en tu verano y disfruta de una
temporada llena de salud y felicidad!
Tener una discapacidad no
significa que la persona se encuentre enferma. Estar sano representa lo mismo
para todas las personas, es decir, estar y mantenerse bien para llevar una vida
plena. Esto significa tener las herramientas y la información para elegir
opciones saludables y saber cómo prevenir enfermedades.
Las personas con discapacidad,
para estar saludables, requieren de una atención interdisciplinaria acorde a
todas sus necesidades, no solo con relación a su discapacidad. Las condiciones
de discapacidad pueden ser mentales, físicas, psíquicas, visuales o auditivas,
es importante identificar la clase de alteración y cómo puede afectar el estilo
de vida, siempre potenciando las capacidades. Sin importar qué discapacidad,
una persona tendrá mejor salud y podrá prevenir enfermedades si mantiene una
buena alimentación, una vida activa y saludable.
Alcanzar el desarrollo vital
pleno de la persona se fundamenta en establecer una serie de pautas en las que
se equilibren las costumbres diarias con una serie de hábitos que garanticen un
estilo de vida saludable. Conocer las posibilidades y las limitaciones,
fomentar el interés por la autonomía personal y la salud personal forman parte
de los ingredientes básicos para edificar una vida sana.
ALGUNOS DE LOS CUIDADOS MÁS FRECUENTES EN PERSONAS CON DISCAPACIDAD SON:
Cuidados cutáneos: Es muy
importante que, ya sea el cuidador o el propio paciente, inspeccionen de forma
rutinaria la piel, especialmente aquellas zonas que están más sometidas a
presión. Hay que mantener una rutina de baño o ducha diarios. Se utilizará
jabón neutro, se enjuagará bien la piel y, sobre todo, se mantendrá seca,
principalmente, en las zonas de los pliegues cutáneos.
Cuando una persona está
sentada en una silla de ruedas de manera continuada se han de realizar
movimientos frecuentes para evitar una presión continuada sobre el sacro y las
nalgas. Si es posible, para dormir se intentará adoptar una posición en
decúbito supino para liberar durante unas horas la presión sobre la espalda y
las nalgas.
Cuidados digestivos: Hay
que seguir una alimentación equilibrada que asegure el aporte necesario de
nutrientes por una parte y, por otra, que facilite el tránsito intestinal. Para
ello, habrá que incluir en la dieta una parte de fibra; es decir, frutas y
verduras. También son necesarios los líquidos en la dieta, ya que el aporte de
agua facilita el tránsito intestinal.
Además de la alimentación, es
importante, en los casos de trastornos neurológicos y de disminución de la
movilidad que ocasionan modificaciones de la función intestinal, crear un
hábito que asegure la continencia diaria y la eliminación rutinaria de los residuos
(en algunos casos será necesario la utilización de algunos medicamentos
laxantes para facilitar la evacuación y pautarla a una hora determinada).
Complicaciones urinarias: Para
evitar las complicaciones urinarias más frecuentes, se pueden seguir unas
sencillas pautas como son: beber una cantidad suficiente de líquidos, vaciar la
vejiga regularmente y ser estricto en la limpieza de las sondas y los catéteres
cuando estos sean necesarios.
SALUD MENTAL Y BIENESTAR GENERAL
La salud mental tiene que ver
con la manera en que pensamos, sentimos y actuamos al enfrentar la vida, las
personas tienen que sentirse bien con respecto a su vida y valorarse.
Todas las personas, incluidas
aquellas con discapacidad, pueden sentirse aisladas de los demás, tener una
baja autoestima, o sentirse angustiada. estos estados de ánimo no desaparecen y
afectan su vida cotidiana, es importante hablar con otras personas de su
entorno sobre lo que siente, ya sea un familiar o un profesional de la salud.
La familia, los cuidadores y el entorno son el principal apoyo de la persona
con discapacidad. También lo son su red de contactos personales y profesionales
(compañeros de trabajo, amigos, etc.).
Si hablamos de inclusión de
personas con discapacidad, nos referimos a una mayor participación en roles y
actividades de la vida social, como ser estudiante, trabajador/a, amiga/o,
miembro de la comunidad, usuaria/o, pareja o padre/madre. Incluir a personas
con discapacidad en las actividades cotidianas y animarlas a que tengan roles
similares a lo de sus pares, facilita la adquisición de hábitos saludables. Es
necesario fomentar políticas y prácticas que garanticen la inclusión, ser parte
de un entorno suma salud.
Cada 30 de noviembre se
conmemora el Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta
Alimentaria (TCA). Esta propuesta pretende visibilizar la importancia de la
prevención y detección precoz de este tipo de alteraciones alimentarias y huir
de la estigmatización y el exceso de juicios sociales que, de forma frecuente,
rodean a este tipo de enfermedades.
¿QUE SON LOS TCA?
Los TCA, o Trastornos de la
Conducta Alimentaria, lo forman un conjunto de patologías que se caracterizan
por un comportamiento alterado de la conducta ante la ingesta de alimentos y
una grave obsesión por el peso y la figura.
Son trastornos que afectan al estado físico y mental de la persona, con
graves consecuencias para la salud, así como para el funcionamiento psicológico
y social de la persona y, por tanto, en su relación con el entorno.
La persona afectada muestra
una fuerte preocupación en relación con el peso, la imagen corporal y la
alimentación, entre otros. Debido a estas alteraciones alimentarias, se pueden
desencadenar enfermedades físicas importantes y, en casos extremos, pueden
llegar a provocar la muerte (siendo las causas más frecuentes el suicidio o la
desnutrición).
Un rasgo habitual de estos
trastornos es la falta de conciencia de enfermedad por parte de la persona
afectada. Esto significa que la persona afectada no es capaz de identificar las
consecuencias negativas del trastorno, ni de la necesidad de hacer tratamiento,
ni tampoco los beneficios del mismo. Este hecho dificulta la adherencia al
tratamiento en algunos casos. En este proceso es imprescindible el papel de la
familia y el apoyo de éste a la persona afectada.
Aunque los TCA son más
habituales en mujeres (9 de cada 10 casos son mujeres), afectan a ambos sexos.
De hecho, cada vez encontramos más casos de hombres que sufren un TCA. También
se diagnostican en personas de todas las edades. La adolescencia es la etapa de
mayor riesgo para padecer un TCA, pero cada vez nos encontramos con casos en
los que se inicia un TCA en una edad muy temprana, alrededor de los 8 o 9 años.
Está presente en todas las edades sin importar sexo o condición social.
TIPOS DE TCA
La anorexia nerviosa y la
bulimia nerviosa son los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) más
conocidos, pero también existe el trastorno por atracón, la vigorexia, entre
otros.
Anorexia: se
define como un trastorno de la conducta alimentaria que conlleva la pérdida del
apetito o falta de deseo de comer por alguna causa o síntoma, y, en
consecuencia, una pérdida de peso significativa. La obsesión por el estado
físico o por el peso y/o la figura, deseando la extrema delgadez puede llevar a
realizar largos ayunos, en algunos casos también provocando la pérdida de peso
mediante conductas purgativas.
Bulimia: es un
trastorno alimentario y psicológico caracterizado por la pérdida de control
respecto a la ingesta de alimentos. Es decir, los conocidos más comúnmente como
atracones constantes de comida, que pueden ir seguidos de conductas purgativas
para compensarlos, como auto provocarse el vómito, causados por una obsesión
constante por el aspecto físico.
Trastorno por atracón: se
caracteriza por la presencia de episodios de atracones de manera recurrente.
Este trastorno, aunque comparte ciertos factores con la bulimia, como los
atracones provocados por la pérdida de control que sufren ante la comida, no se
caracteriza por buscar eliminar el peso supuestamente ganado por esta ingesta
masiva de alimento, por lo que no se presentan conductas compensatorias como
auto provocarse el vómito.
Vigorexia: La
vigorexia da nombre a un trastorno provocado por la obsesión por ganar masa
muscular y eliminar cualquier índice de grasa corporal. Por esto, el principal
síntoma más notable es el ejercicio físico constante, la asistencia obsesiva y
compulsiva al gimnasio o al lugar en el que se ejercite físicamente.
FACTORES DE RIESGO PARA PADECER UN TCA
Son aquellos que facilitan la
aparición de los trastornos de la conducta alimentaria. Pueden ser factores
individuales, familiares y sociales. La combinación de estos diferentes
factores de riesgo puede provocar el desarrollo y mantenimiento de la enfermedad.
Entre los factores
individuales, podemos destacar la predisposición genética y los entornos
familiares y sociales, determinados rasgos psicológicos como una autoexigencia
elevada o un perfeccionismo obsesivo, la baja autoestima y una imagen corporal
negativa.
Los factores familiares más
implicados en el desarrollo de un TCA son un ambiente familiar desestructurado
o una dinámica familiar excesivamente rígida, controladora y exigente. También
experiencias vitales estresantes como un cambio traumático en la estructura
familiar.
Por último, tienen un peso muy
importante en el desarrollo de los TCA los factores sociales como son el modelo
de belleza y la presión social respecto a la imagen. Estos dos factores
combinados tienen una clara influencia en la aparición de TCA. Por otra parte,
determinados deportes o profesiones, como la danza, por ejemplo, pueden
favorecer la aparición de TCA debido al trato que hacen de la imagen en la
práctica de este deporte. Otros deportes de riesgo son aquellos en los que se
compite por categorías de peso. También son grupo de riesgo todas aquellas
personas que ejercen profesiones relacionadas con el mundo de la moda,
espectáculo y / o televisión / cine, ya que la profesión a menudo ejerce
presión en cuanto a tener una determinada imagen.
SEÑALES DE ALERTA
Para diagnosticarla es
indispensable que la persona que parece estar sufriéndolo sea evaluada por
profesionales de la salud mental. Existen ciertas señales de alarma ante las
que es recomendable que se consulte con un profesional.
En relación con la
alimentación: uso injustificado de dietas restrictivas,
estado de preocupación constante por la comida, sentimiento de culpa por haber
comido, irse de la mesa y encerrarse en el baño después de cada comida, evitar
comidas en familia, encontrar comida, restos de esta o envoltorios escondidos,
por ejemplo, en la habitación o en la basura.
En relación con el peso:
pérdida de peso injustificada, miedo y rechazo exagerado al sobrepeso, práctica
de ejercicio físico de forma compulsiva con el único objetivo de adelgazar,
práctica del vómito autoinducido, consumo de laxantes y diuréticos…
En relación con el
comportamiento: alteración del rendimiento académico o laboral
aislamiento progresivo, aumento de la irritabilidad y agresividad, aumento de
los síntomas depresivos y/o la ansiedad, comportamientos manipuladores y
aparición de mentiras.
El diagnóstico y el
tratamiento oportuno son fundamentales y éste último debe ser
interdisciplinario, es decir, con la intervención de un equipo de profesionales
médicos, enfermeros, psicólogo, psiquiatra, nutricionista, profesores de
educación física, acompañantes terapéuticos, según los requerimientos de cada
paciente y el abordaje particular de cada caso según los síntomas presentes.
Además, no sólo el paciente necesita orientación y seguimiento sino también su
entorno familiar, el cual se ve afectado.
La prevención en las infancias
es la clave para evitar la aparición de estos trastornos en la adolescencia.
Por eso, es importante inculcar desde niños y niñas ciertos valores y actitudes
hacia la comida y la importancia de llevar una alimentación adecuada y
equilibrada.
Cambiar los hábitos para
llevar una vida más sana parece algo difícil de concretar, la primavera nos
puede ser de gran ayuda. Cambiar el modo de alimentarnos es un proceso que
lleva tiempo, voluntad, constancia, y que comienza por las ganas de sentirse
mejor.
Buscar un peso saludable y
modificar la composición corporal es válido, pero tiene que ser planteado desde
un lugar de aceptación y autocuidado para que represente un aprendizaje
saludable, beneficioso y estable.
La falta de conciencia en la
comida lleva a comer apurado, a excederse, a sentir hambre a deshoras y, en
definitiva, a no tener una buena relación con la comida. A continuación, te
dejamos algunos consejos para lograrlo:
Darse tiempo: tomar
los cambios con responsabilidad, pero con tranquilidad. No desesperarse si se
presenta una situación donde no se puede cumplir todo al 100 por ciento.
Ser receptivos: estar
abiertos a las propuestas. Evitar poner el “no” por delante y anteponer un “lo
voy a intentar”.
Organizarse: con
un plan a seguir pensado en las compras, la elaboración, el guardar alimentos
semipreparados para evitar los desarreglos.
Dedicar tiempo a la cocina: tiene
que ser algo entretenido y es una buena oportunidad para hacerlo en compañía.
Elegir una actividad física
agradable: buscar una opción que motive, que “enganche” a pesar del
frío, el cansancio, el calor y cualquier otra excusa.
Sumar vida activa: subir
y bajar escaleras, bajarse antes del trasporte público, hacer las compras
caminando, ir y volver del gimnasio en bicicleta, en resumen: hacer planes que
impliquen el movimiento.
Las últimas semanas del año
son tiempo de ansiedades, por lo que es necesario aclarar la mente, la salud
física como psíquica, nos permite seguir disfrutando de lo importante. Si
queremos mejorar nuestra calidad de vida, sentirnos más resistentes y fuertes,
aumentar nuestra autoestima y mejorar el estado de ánimo, será necesario
empezar priorizarlo, estar saludables es estar mejor con uno mismo.
Es importante que todas las
actividades que las personas elijan resulten placenteras. Así, el cambio en el
cuerpo eventualmente llegará, pero además se habrá ganado mucho más: confianza,
autoestima y amor propio. En consecuencia, el cambio será real y duradero.
En cada época del año, llegan
los alimentos de temporada con los nutrientes que requiere el organismo en ese
momento. Entonces, ¿por qué no aprovecharlos?, es tu decisión comenzar con lo
que te hace bien.
El Día Mundial de la Diabetes,
establecido por iniciativa de la Federación Internacional de la Diabetes y la
OMS, se celebra el 14 de noviembre.
La diabetes es una enfermedad
crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando
el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. La insulina es una
hormona que regula el azúcar en la sangre. El efecto de la diabetes no
controlada es la hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre), que con el
tiempo daña gravemente muchos órganos y sistemas, especialmente los nervios y
los vasos sanguíneos.
Diabetes de tipo 1. También
llamada insulinodependiente, juvenil o de inicio en la infancia. Se caracteriza
por una producción deficiente de insulina y requiere la administración diaria
de esta hormona. Sus síntomas consisten,
entre otros, en excreción excesiva de orina (poliuria), sed (polidipsia),
hambre constante (polifagia), pérdida de peso, trastornos visuales y cansancio.
Estos síntomas pueden aparecer de forma súbita.
Diabetes de tipo 2. La
diabetes de tipo 2, también llamada no insulinodependiente o de inicio en la
edad adulta, se debe a una utilización ineficaz de la insulina. Este tipo
representa el 90% de los casos mundiales y se debe en gran medida a un peso
corporal excesivo y a la inactividad física.
Los síntomas pueden ser
similares a los de la diabetes de tipo 1, pero a menudo menos intensos. En
consecuencia, la enfermedad puede diagnosticarse sólo cuando ya tiene varios
años de evolución y han aparecido complicaciones. Hasta hace poco, este tipo de
diabetes sólo se observaba en adultos, pero en la actualidad también se está
manifestando en niños.
Diabetes gestacional. La
diabetes gestacional es un estado hiperglucémico que aparece o se detecta
durante el embarazo. Sus síntomas son similares a los de la diabetes de tipo 2,
pero suele diagnosticarse mediante las pruebas prenatales, más que porque el
paciente refiera síntomas.
PREVENCION
Se ha demostrado que medidas
simples relacionadas con el estilo de vida son eficaces para prevenir la
diabetes de tipo 2 o retrasar su aparición. Para ayudar a prevenir la diabetes
de tipo 2 y sus complicaciones se debe:
• Alcanzar y mantener un peso corporal saludable.
• Mantenerse activo físicamente: al menos 30 minutos de actividad regular de intensidad moderada la mayoría de los días de la semana; para controlar el peso puede ser necesaria una actividad más intensa.
• Consumir una dieta saludable que contenga entre tres y cinco porciones diarias de frutas y hortalizas y una cantidad reducida de azúcar y grasas saturadas.
• Evitar el consumo de tabaco, ya que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO
El diagnóstico se puede
establecer tempranamente con análisis de sangre. El tratamiento de la diabetes
consiste en la reducción de la glucemia y de otros factores de riesgo conocidos
que dañan los vasos sanguíneos, por lo que es importante:
• Adherir a la dieta y hacer actividad física.
• Los pacientes con diabetes de tipo 1 necesitan insulina, y los pacientes con diabetes de tipo 2 pueden tratarse con medicamentos orales, aunque también pueden necesitar insulina.
• El control de la tensión arterial.
• Los cuidados podológicos.
• Las pruebas de detección de retinopatía (causa de ceguera).
• El control de los lípidos de la sangre (regulación de la concentración de colesterol).
• La detección de los signos tempranos de nefropatía relacionada con la diabetes.
CONSECUENCIAS FRECUENTES DE LA DIABETES
Con el tiempo, la diabetes mal
controlada puede dañar el corazón, los vasos sanguíneos, ojos, riñones y
nervios.
• La diabetes aumenta el riesgo de cardiopatía y accidente cerebro vascular (ACV).
• La neuropatía de los pies combinada con la reducción del flujo sanguíneo incrementa el riesgo de úlceras de los pies y, en última instancia, amputación.
• La retinopatía diabética es una causa importante de ceguera, y es la consecuencia del daño de los pequeños vasos sanguíneos de la retina que se va acumulando a lo largo del tiempo.
• La diabetes se encuentra entre las principales causas de insuficiencia renal.
• La neuropatía diabética se debe a lesión de los nervios a consecuencia de la diabetes, y puede llegar a afectar a un 50% de los pacientes. Aunque puede ocasionar problemas muy diversos, los síntomas frecuentes consisten en hormigueo, dolor, entumecimiento o debilidad en los pies y las manos.
• En los pacientes con diabetes el riesgo de mortalidad es al menos dos veces mayor que en las personas sin diabetes.
HÁBITOS SALUDABLES PARA EL PACIENTE CON DIABETES
Desde Punto Saludable te
queremos proponer siete hábitos que son necesario que el paciente con diabetes
adquiera para mejorar su calidad de vida.
Comer saludablemente. Es
necesario llevar un plan de alimentación adecuado para cada persona, que aporte
los nutrientes necesarios para el organismo, permitiendo mantener el peso ideal
y controlar los niveles de glucosa.
Mantenerse activo. Es
importante establecer un plan de actividad física para favorecer la
normalización de los niveles de glucosa y contribuir al control metabólico. Una
excelente opción es caminar 30 minutos diarios, 6 veces a la semana para
obtener resultados saludables.
Medir los niveles de glucosa. El
conocer la variación de glucosa a lo largo del día ayuda a modificar el
tratamiento e identificar los elementos que facilitan mantener un mejor
control.
Seguir el tratamiento médico. Los
medicamentos que le son indicados a los pacientes con diabetes poseen funciones
específicas por lo que se recomienda conocer sus funciones y seguir sus
horarios al pie de la letra.
Aprender a enfrentar retos
cotidianos. La educación es fundamental en el control de
la diabetes y cuando el paciente está bien informado sobre su condición y sigue
correctamente sus indicaciones, reduce el riesgo de tener complicaciones,
garantizando una mejor calidad de vida.
Tomar actitud positiva. El
estar relajado y alejarse del estrés facilitan el aprendizaje y el poder llevar
a cabo hábitos saludables.
Reducir riesgos. La
diabetes puede desencadenar una serie de complicaciones agudas y crónicas, por
ello es importante el seguimiento médico.
Cuidar de la salud mental en todas las etapas de nuestra
vida es fundamental, ya que incide tanto en la salud física, emocional y
social. Las herramientas psicológicas que tenemos para vivir el día a día
definen, en gran medida, nuestra salud mental.
¿Qué es la salud mental? Según
la OMS, es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer
frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades,
poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su
comunidad.
La salud mental puede ser un tema muy ambiguo para las
personas, por ejemplo, algunas la asocian con no tener enfermedades mentales y
otras con ser felices permanentemente. La realidad es que, a lo largo de la
historia, este concepto ha tenido muchas transformaciones. En la actualidad, se
asume como una capacidad individual y social que todos tenemos para afrontar
los retos de nuestra vida cotidiana con buena disposición anímica.
No se reduce a un solo estado de ánimo, como la felicidad,
por lo que es necesario reforzar el bienestar mental con un componente muy
importante: los hábitos.
¿Qué es un hábito? Es un
comportamiento que repetimos en la cotidianidad bajo condiciones similares. Los
seres humanos convertimos estas conductas en algo automático, en una respuesta
del cerebro que aparece siempre ante un estímulo.
Los hábitos se pueden aprender, modificar o desaprender de
acuerdo con qué tan positivos o adecuados sean para nuestras vidas. Para
conseguirlo es importante la repetición diaria, mientras más se emplee la
acción, más rápido se crea la rutina.
HABITOS SALUDABLES QUE PROMUEVEN UNA BUENA SALUD MENTAL
Una buena costumbre, desde la perspectiva psicológica, es
aquella que nos permita responder de una manera que alivie nuestra carga
emocional y que nos genere sensaciones positivas. A continuación, te dejamos
algunas costumbres importantes para nuestra salud mental.
Descansa muy bien: dormir
de siete a ocho horas al día te ayuda a mantener niveles óptimos de rendimiento
físico y psicológico. Además, evita exponerte a problemas como la fatiga
mental, el estrés o la ansiedad.
Aliméntate de manera sana y equilibrada: con
proteínas, verduras, frutas y legumbres que mantengan activa tu mente.
Ejercítate: un cuerpo saludable
responde mejor a los retos emocionales.
Expresa las emociones y comunícalas: evita
retener lo que sentís. Es importante tener una adecuada externalización o
verbalización de las molestias para que sepas que a tu alrededor contas con
apoyo y acompañamiento para asumir los retos.
Descubrí nuevos contenidos:
música, programas, películas y prácticas que te ayuden a sentirte relajado y en
paz. Emplea un espacio diario en estas actividades para liberar las emociones
negativas y canalizar la tranquilidad.
Organiza tu tiempo: en
ocasiones, sentir que el día no te va a alcanzar para cumplir con tus
responsabilidades es un gran desencadenante de la ansiedad. Una buena opción
para solucionarlo es acostumbrarte a llevar una agenda en la que anotes tus
actividades diarias para que sepas con cuánto tiempo contas y cómo distribuirlo
para darle un break a la mente.
Fortalece relaciones sanas: sea en
un entorno familiar, laboral, de pareja o social es importante que cuentes con
círculos de apoyo en los cuales compartas experiencias y te sientas acompañado.
Dedicarles tiempo a estas esferas fomenta tu capacidad comunicativa, de
resolución de conflictos y tu empatía.
Pide ayuda profesional cuando la necesites: consultar
a un profesional en salud mental te abre las puertas para alcanzar tus
objetivos emocionales y cuidar tu bienestar. Aceptar que necesitas ayuda es
fundamental.
Una vida saludable tiene que ver con las condiciones en que
vivimos, cómo nos alimentamos, lo que nos gusta hacer, los hábitos, los
vínculos interpersonales, los cuidados y el disfrute del cuerpo y sexualidad. Tene
presente que tu salud física complementa tu salud emocional, por eso te
invitamos a practicar estos hábitos saludables, tu cuerpo y mente te lo van a
agradecer.
La salud bucal está estrechamente relacionada con la salud general e influye directamente en nuestra calidad de vida. Es importante tener en cuenta que una boca sana y cuidada no es solo estética, sino también es el reflejo de nuestra salud. Desde Punto saludable los invitamos a seguir estos 5 hábitos para ayudar a mantener la salud de nuestra boca.
CEPILLATE CORRECTAMENTE LOS DIENTES
Cepillarse los dientes después de cada comida principal es importante, pero también lo es llevar a cabo la limpieza de manera correcta. ¿Cómo lograrlo? Cepilla los dientes tanto por las caras exteriores como por las interiores, sin aplicar demasiada presión y durante unos 2 minutos, tanto los dientes de arriba como los de abajo.
El cepillado correcto consiste en realizar movimientos
cortos, suaves y de modo circular, incluyendo la cara exterior y la cara
interior de los dientes. No te olvidés de las encías, ni de las muelas. No
olvides utilizar productos que complementen el cepillado como hilo dental… para
llegar a las zonas de más difícil acceso. Si tenes dudas, ¡pregúntale a tu odontólogo/a!
Acordate de no cepillar la lengua. El cepillado de la noche es el más importante de todos, debemos ayudar a los niños y niñas a cepillarse los dientes hasta los 9 años. La higiene de la boca se debe realizar desde el nacimiento.
UTILIZA LOS INSTRUMENTOS DE HIGIENE ADECUADOS
Empeza por cambiar tu cepillo cuando muestre señales de desgaste. Cuando lo hagas, elegí un cepillo suave para no dañar tus encías y que su tamaño y su forma se adapten a tu boca y te permitan llegar a todas las zonas con facilidad, siempre lo más pequeño posible, con 3 ó 4 hileras de cerdas y todas del mismo tamaño. Usar el cepillo seco, con pasta dental o sin ella.
REDUCE EL CONSUMO DE ALIMENTOS ACIDOS Y RICOS EN AZUCARES
Nuestra alimentación está directamente relacionada con la salud de nuestros dientes. Los alimentos ricos en azúcares favorecen la aparición de caries y aquellos que contienen un elevado nivel de acidez (mucho vinagre), pueden terminar debilitando el esmalte. Incorpora agua, comer frutas y verduras.
Vigila también el consumo de comidas y bebidas con un alto índice de colorantes, tales como el café y el té, ya que suelen provocar que los dientes se oscurezcan, empeorando su aspecto.
CORTA DE RAIZ CON EL TABACO
Que el tabaco es muy perjudicial para los pulmones está
claro. Pero también representa un peligro para nuestra salud bucodental, tal y
como demuestran numerosas investigaciones.
El tabaco no solo afecta a las encías, empeora el aspecto
de los dientes y favorece su pérdida prematura, sino que puede provocar cáncer
bucal. Por todas estas razones, ¡di adiós al hábito de fumar!
VISITA AL DENTISTA CADA 6 MESES
¡No vayas únicamente cuando tenés un dolor o molestia! Una
revisión periódica puede ayudar a prevenir patologías u otras
complicaciones.
El primer control odontológico se realiza a los 6 meses de
vida y a partir de allí cada 6 meses durante toda la vida.